Una reseña sobre Baldomero Alejos

En la pasada exposición de fotografías en Castelldefels, una de las ponencias nos inspiró mucho. Aquí os lo compartimos.

 

INAUGURACIÓ EXPOSICIÓ BALDOMERO ALEJOS

Biblioteca Ramón Fernández Jurado (Castelldefels), 3 de febrer de 2017

Por: Francesc Montserrat

 

Distinguidas autoridades, responsables del Archivo Fotográfico Baldomero Alejos, señoras y señores:

Casa Amèrica Catalunya inauguró la exposición La calma antes de la tormenta el 12 de febrero de 2013, hace casi cuatro años justos. Permaneció colgada en las paredes de nuestra sede más de cuatro meses, hasta el 28 de junio. Les aseguro que es una de las exposiciones que, personalmente, más he visitado, que más “kilómetros” me ha hecho recorrer por las dependencias y pasillos de la Casa. Entenderán mejor lo que deseo transmitirles cuando empiecen a conocerla o, mejor, a gozarla.

Uno de los sinónimos que utilizamos con mayor frecuencia para evitar la repetición de la palabra “fotografía” es “instantánea”, concepto que, apelando a su complicidad, me atrevo a calificar de “imposible” si se pretende relacionarlo con el trabajo de Baldomero Alejos, donde todo requiere tiempo. Más aún, el tiempo, aparentemente detenido en sus fotografías, encuentra la forma de deslizarse hacia el exterior para trasladarnos hacia amplios contextos de Historia y de historias. Y esa sensación se repite en cada una de sus fotografías. Ninguna de ellas pasa desapercibida. Todas retan y atrapan nuestra mirada. De ahí mis “kilómetros “por Casa Amèrica Catalunya, porque no hubo día en que dejara de sumergirme en alguno de los bloques en que distribuimos la exposición.

Tras lo dicho, ya habrán adivinado que las de Baldomero Alejos no son simples fotografías en blanco y negro. Trabajó de forma incansable en su oficina –de día y de noche– ajeno a la trascendencia que un día lograría su obra. Obra que conforma un ejercicio de recuperación de memoria histórica que, construido desde el ámbito comercial en origen y artístico en destino, se hace político en su desarrollo. Es a través de los ayacuchanos y ayacuchanas que durante medio siglo estuvieron retratándose en el estudio de Baldomero Alejos que percibimos con claridad como un mundo que parecía inmutable empieza ya a resquebrajarse.

Baldomero Alejos hará sus últimas fotografías cuatro años antes de la eclosión de la violencia generada por Sendero Luminoso. Los últimos encargos de su estudio serán –en su mayoría– fotografías para documentos. Entre las miles de fotos carnet que quedaron en su oficina, figura una especialmente interesante: muestra al profesor Abimael Guzmán. Muy probablemente, fue encargada para su pasaporte a mediados de los sesenta: Guzmán viajaría a China a estudiar en la escuela de Nan Kin. Años más tarde se convertiría en el líder de Sendero Luminoso.

Tal y como escribió Santiago Roncagliolo a propósito de la exposición: “Las personas que aparecen en estas fotos van a morir. O a matar. El fotógrafo no lo sabe, pero retrata un mundo a punto de incendiarse”.

Termino con una frase que quizás sea la que sería de mayor agrado para el artesano que hoy homenajeamos: En el archivo de Baldomero Alejos todos tienen derecho a una foto.

Moltes gràcies, muchas gracias.

 

 

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